El Toro de la Vega

Toro de la Vega
PHOTO - Oficina de Turismo - Toro de la Vega. Estatua del Toro de la Vega
El festejo conocido como Torneo del “Toro de la Vega”, es un exponente más de la tradición taurina de España.

El Torneo estriba en la suerte de medir las fuerzas entre un hombre y un toro sin despuntar, de entre 500 y 600 kg. de peso y entre 4 y 7 años de edad, de acuerdo con los cánones establecidos, transmitidos oralmente de generación en generación y que en síntesis son que sólo puede alancearse al toro dentro de los límites establecidos, de forma que nadie puede molestar al toro, ni antes de entrar, ni después de salir de los límites, y que si el toro logra rebasar los límites sin que el torneante le haya alcanzado, se le dará como vencedor del torneo; que el torneo se debe celebrar en campo raso, estando prohibido cualquier tipo de vehículo; y que ambos, toro y torneante, deberán estar en igualdad de condiciones, el toro con sus defensas naturales, y el torneante, bien a pie o a caballo, provisto únicamente de una lanza.

Para intentar explicar lo que representa el denominado “Toro de la Vega” y por qué de forma continuada todos los años se celebra este festejo, es necesario remontarnos a tiempos remotos.

Al igual que ocurría en la mayoría de las ciudades y villas castellanas, las fiestas de toros, quizá por su carácter social, político y a la vez religioso, sobresalieron en Tordesillas, desde tiempo inmemorial, sobre todas las demás diversiones.

En las numerosas visitas reales a Tordesillas y otros acontecimientos importantes era costumbre celebrar diversos festejos taurinos, desde encierros, alanceamientos, toros enmaromados o embolados, hasta despeñamiento de toros y otras muchas variedades.

Uno de los festejos de más honda raigambre, era el de aquellas lizas que frente a un astado, se verificaban en los cosos que más tarde habrían de convertirse en las plazas de toros actuales.

De todas ellas, según cuenta L. Ortiz Cañabate, había “una suerte de lanzada a pie, muy celebrada por el público consistente en aguardar la acometida del toro, un peón rodilla en tierra, en que el valor de una parte y la codicia de otra, movían a ejecutarla”.

Tordesillas, al igual que otros pueblos no sólo españoles sino también franceses, portugueses y de la antigua Creta, ha tenido en la figura del toro el punto de referencia donde depositar sus alegrías y sus frustraciones.

Sin embargo la singularidad de Tordesillas reside en que en esta villa castellana se sigue manteniendo un festejo que, a pesar de los inevitables cambios introducidos en su desarrollo y a pesar del giro cultural acaecido en la propia sociedad a través de los años, conserva unas seña de identidad propias que le identifican como el más antiguo vestigio de las fiestas de los toros. Y esas señas de identidad que se mantienen en su mayor pureza por los actuales vecinos de la villa, hacen del Torneo del Toro de la Vega un referente antropológico fundamental.

Según algunos investigadores, el origen del torneo podría retrotraerse al año 1355, cuando Pedro I de Castilla, debido a la alegría que le causó el nacimiento de su hija Isabel, por Real Ordenanza, decretó que los torneros que se venían celebrando en el recinto de las plazas, lo fueran en lo sucesivo al aire libre, terminando la justa con el despeñamiento de un morlaco, distinguiéndose, más tarde en este peligroso juego el Condestable de Castilla D. Álvaro de Luna, durante el reinado de Juan II.

Sin embargo, la primera referencia escrita en la que se mencionan toros en la Vega aparece en el año 1534 en el libro de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Santiago Apóstol de Tordesillas, en el que se lee: “tubo sus festexos de toros, con dos toros por la mañana a la Vega y seis por la tarde”.

En los antiguos libros de actas siguen apareciendo noticias de este festejo. Así, en un libro de visitas de la iglesia de San Pedro, que da comienzo en 1555 y que firma el Visitador del Gremio, D. Gabriel Sánchez de León, de la Universidad de Salamanca, el día 26 de agosto dice: “respecto de estar informado que en esta Villa hay muchos sacerdotes que con hábitos indecentes y bara larga salen a caballo assi por las calles como por el campo, … mandó S.I. que de aquí en adelante ninguno que esté ordenado de Orden Sacro salga en dicha forma ni de otra a correr los toros dichos” Y al margen de este mandato número 12 dice: “Que no salgan los sacerdotes con bara larga a los toros de la Vega”.

Posteriormente y ya en el año 1642, se encuentra una cita que habla de un solo toro en la Vega: “El día 3 de agosto fue una fiesta sagrada… el día siguiente hubo 6 toros con sus toreros… uno por la mañana a la Vega con sus clarines…”

D. Eleuterio Fernández Torres, en su Historia de Tordesillas, publicada en 1905, hablando de los festejos que en honor de la Virgen de la Peña dedica la Villa a su patrona, afirma: “Esto me induce a creer que esta fiesta (el “estradillo”) es relativamente moderna, no remontándose mas allá de los primeros años del siglo XIX o cuando menos a últimos del XVIII, no quedando de la antigua fiesta mas que el “Toro de la Vega”, al que en lugar de despeñarle por la vertiente que había desde el mirador de los pobres al río Duero, se le da suelta para alancearlo al campo libre”.

Queda pues suficientemente demostrada la antigüedad del festejo del “Toro de la Vega”, y desde entonces en el marco grandioso de la vega del Duero, el martes siguiente al 8 de septiembre, festividad de la Virgen de la Guía, a las once en punto de la mañana, sale cada año de la Plaza Mayor, o en la actualidad desde la calle de San Alntolín, un hermoso toro, que tras cruzar el puente medieval sobre el río Duero llega en pocos segundos al aire libre de los prados, al lugar del torneo, a la vega tordesillana.

La tradición exige que la lidia se desarrolle según determinados cánones, y estos cánones han sido recopilados y actualizados por el Ayuntamiento de Tordesillas, que aprobó en su día unas Ordenanzas o Normas de obligado cumplimiento para participar en el Torneo. A modo de muestra, reproducimos literalmente algunos de los artículos de dichas ordenanzas:

Art. 28.- El alanceamiento del toro, deberá ser a cuerpo limpio, sin ningún tipo de engaño y en la salida o huída del lancero no deberá haber ninguna defensa u obstáculo artificial que beneficie al lancero para su posible cobijo.

Art. 29. – Se intentará el orden en la lidia, respetando al primer lancero que haya osado alancear al toro. El vencedor será el que procure al toro la lanzada más certera, valiosa y grave. Siempre bajo la idea de que lo más importante es la calidad y no la gravedad de dicha lanzada.

Art. 30. – Queda terminantemente prohibido alancear premeditadamente al toro con el fin de no matarlo, sino mermarle sus facultades físicas. Si así ocurriera, el jurado emprenderá las medidas necesarias sobre dichos lancero.

Art. 31. – Queda terminantemente prohibido alancear al toro después de haber doblado, respetándolo así hasta su muerte.

Art. 32.- En el lugar de la muerte habrá una persona cualificada para apuntillar al toro.

Art. 41. – Ningún lancero sea de a pie o de a caballo deberá arrojar la lanza al toro con la intención de herirle con el fin de mermar sus facultades. Igualmente, se prohíbe a todos los torneantes arrojar piedras ni otros objetos que puedan dañar al toro. En el caso de hacerlo serían sancionados.

En el Tornero se adoptan las medidas oportunas para evitar actos de crueldad gratuita y además, son conocidas por todos los participantes, las rigurosas medidas que se adoptan para velar por la pureza del torneo y por el cumplimiento de esas normas tradicionalmente impuestas para este festejo.

El Torneo del Toro de la Vega fue declarado Fiesta de interés turístico de España por Resolución de la Secretaría de Estado de Turismo de 18 de enero de 1980 (BOE de 16 de febrero).

El Pleno de la Corporación Municipal de Tordesillas aprobó, el 17 de julio de 1999, las Bases reguladoras del desarrollo del Inmemorial Torneo del Toro de la Vega, adaptándolas al Reglamento de Espectáculos Taurino Populares aprobado por la Junta de Castilla y León mediante Decreto 14/1999 de 8 de febrero, por lo que el desarrollo del Torneo se realiza al amparo de unas Ordenanzas, Normas o Reglas acordes con dicho Reglamento.

La Orden de la Consejería de Presidencia y Administración Territorial de la Junta de Castilla y León, de 7 de septiembre de 1999, lo declara Espectáculo taurino tradicional (BOCyl. de 10 de septiembre).

El Toro de la Vega constituye el eje de las tradicionales fiestas de Tordesillas, miles de ciudadanos de diferentes partes de nuestro país y de fuera de nuestras fronteras llegan a Tordesillas para presenciar este singular festejo.